Mientras Trump premia la tierra que respira, México guarda silencio
- Raíces y Conexiones

- 9 jul
- 6 min de lectura
— Cuando el mundo paga por regenerar la tierra, la pregunta es si México llegará a tiempo
✍️ Editorial mensual · Eje Ambiental/Carbono · Julio 2026

El dato que nadie en México está contando
El 25 de junio de 2026, el presidente Donald Trump —el mismo que retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París, el mismo que ha convertido la desregulación ambiental en bandera política— firmó una Orden Ejecutiva que obliga a sus agencias federales a premiar económicamente a los agricultores que cuiden el suelo, capturen carbono y reduzcan su huella en la cadena de biocombustibles.
Simultáneamente, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicó la Regenerative Feedstock Rule —Regla de Materias Primas Regenerativas—: la regulación de mercado más ambiciosa que gobierno alguno haya dictado para vincular la agricultura regenerativa con ingresos reales para los productores. No es un programa de subsidios. No es una declaración de intenciones. Es un mecanismo de mercado —con estándares técnicos, trazabilidad, verificación y una calculadora federal de intensidad de carbono— que conecta las prácticas regenerativas del campo con el mercado de biocombustibles y el crédito fiscal 45Z. Este último es el incentivo federal estadounidense para combustibles limpios que premia a los productores de biocombustibles que demuestren una menor huella de carbono en toda su cadena de producción —desde el campo hasta el tanque de carga.
La dimensión de la medida 152 millones de toneladas de maíz destinadas anualmente a producción de etanol en EUA 49 millones de toneladas de soja para biocombustibles 700 millones de dólares en el Programa Piloto Regenerativo 68–70% de los productores de maíz y soja en EUA ya implementan al menos una práctica regenerativa —y ahora podrán cobrar por ello |
Medios de Argentina, España y el Mercosur lo cubrieron con urgencia. En México: silencio.
Lo que la Regla de Materias Primas Regenerativas dice sin decirlo.
Hay algo que vale la pena nombrar con claridad: además de evidentes razones climáticas y de salud pública —que el propio Departamento de Salud de Estados Unidos respaldó en la misma jornada— la administración Trump actuó con una lógica de mercado que hace esta medida históricamente significativa. Por primera vez en la historia agrícola de ese país, cuidar el suelo tiene precio. Y ese precio está respaldado por ley federal.
Lo que esta regla demuestra es que el argumento de que “no hay mercado para las prácticas regenerativas” ya no tiene sustento. El mercado existe. Lo que falta es el puente entre el productor y ese mercado. Y ese puente tiene un nombre técnico que ya conocemos: MRV — Monitoreo, Reporte y Verificación.
Sin MRV confiable, no hay crédito de carbono. Sin crédito de carbono, no hay ingreso adicional para el productor. Sin ingreso adicional, no hay adopción a escala. La cadena es clara. Y es precisamente el costo prohibitivo del MRV tradicional lo que ha mantenido a los ejidos y comunidades mexicanas al margen de este mercado.
Lo que nuestros campos llevan siglos haciendo sin que nadie les pague
Antes de hablar de tecnología y mercados, es necesario decir algo que suele omitirse en los foros internacionales: la agricultura regenerativa no es una invención reciente del mundo desarrollado.
En México, las comunidades indígenas y campesinas han practicado durante siglos lo que hoy la ciencia confirma y los mercados empiezan a valorar. La milpa —ese sistema milenario de maíz, frijol y calabaza— es un modelo de policultivo que regenera suelos, fija nitrógeno y conserva biodiversidad. El café de sombra es agrosilvicultura antes de que existiera el concepto. El manejo rotacional del agave, la ganadería extensiva en pastizales nativos, el barbecho como descanso productivo de la tierra: todo eso es agricultura regenerativa. Siempre lo fue.
Los pueblos originarios de México han sido custodios de suelos vivos sin necesidad de que ningún protocolo internacional lo certifique. Han capturado carbono sin calculadoras de intensidad. Han conservado biodiversidad sin créditos de ecosistema. Lo han hecho porque es su forma de vida, su relación con el territorio, su conocimiento acumulado en generaciones.
Lo que los mercados de carbono ahora ofrecen —y lo que la política pública debería garantizar— es simplemente esto: que esas prácticas milenarias, esos saberes ancestrales, esa relación profunda con la tierra, finalmente tengan un precio justo.
No para que las comunidades cambien lo que hacen, sino para que reciban lo que siempre debieron recibir por hacerlo.
Desde Argentina, una respuesta que México debería estar construyendo.
Mientras esto ocurre en Washington, en Argentina el Dr. Juan José Gaitán —investigador argentino con más de 20 años de trayectoria en ciencias del suelo y más de 70 publicaciones científicas revisadas por pares en revistas de alto impacto internacional— acaba de presentar CarbonFlow MRV: una plataforma de monitoreo continuo de carbono en suelos que representa exactamente lo que el campo mexicano necesita y no tiene.
CarbonFlow no es una auditoría que compara dos fotografías del territorio cada cinco años —como hace el MRV tradicional, que durante ese tiempo no aprende nada del territorio que monitorea. Es un sistema que aprende del territorio año a año, integrando muestreos de campo, imágenes satelitales multiespectrales, inteligencia artificial, modelos espacio-temporales y cartografía digital de suelos. Cada nueva campaña incorpora información al modelo. Cada nueva medición reduce la incertidumbre. Cada nuevo mapa comprende mejor el territorio.
El resultado es lo que Gaitán llama, con precisión, “pasar de fotografías estáticas a una película del territorio.” El MRV deja de ser una auditoría para convertirse en una herramienta de gestión adaptativa: permite saber qué zonas están mejorando, cuáles están empeorando, qué prácticas se están aplicando y cómo ajustar el manejo para maximizar el impacto.
Esto no es ciencia ficción. Es ciencia aplicada. Ya existe. Ya funciona. Y fue desarrollada en América Latina.
México: el potencial más grande, la política pública más ausente.
El contraste duele, y hay que decirlo así.
México es el país de los ejidos y las comunidades agrarias. De las 103 millones de hectáreas de tierras de propiedad social. De los cinco millones de hectáreas de bosque certificado. Del sistema milpa, del café de sombra, del agave, de la ganadería extensiva en ecosistemas tropicales que el mundo codicia como sumideros de carbono.
El mercado que México no está aprovechando 3.5% — participación del sector agropecuario en el MVC global (la silvicultura domina) 16% — participación de América Latina en los créditos voluntarios globales 5.3 USD/tCO₂e — valor estimado de créditos de carbono en suelo vía Agricultura Regenerativa 2 Gigatoneladas/año — demanda mundial proyectada del Mercado Voluntario de Carbono para 2030 |
Y sin embargo, el Sistema de Comercio de Emisiones (SCE) mexicano —mecanismo regulatorio que fija límites de emisiones para industrias y permite la compraventa de permisos entre empresas— completó su fase piloto de 36 meses sin efectos económicos reales. No hay una plataforma nacional de MRV accesible para pequeños productores. No hay señales claras de precio al carbono para el sector agropecuario. No hay política pública que conecte la recarbonización de los suelos —que el Segundo Foro Internacional organizado por IICA, CIMMYT, CGIAR y FIRA en Texcoco documentó con rigor en octubre de 2025— con los mercados que ya existen y están creciendo.
La Ing. Columba Jazmín López Gutiérrez, primera mujer al frente de la SADER, agroecóloga con tres décadas de experiencia, asumió el cargo el 1 de mayo de 2026 con el perfil más afín a esta agenda que hemos tenido en mucho tiempo. El momento es propicio. La oportunidad existe. La pregunta es si habrá decisión política para aprovecharla.
La propuesta que nadie más está haciendo.
En Raíces y Conexiones llevamos meses articulando esta agenda desde el territorio. No desde los escritorios de la política federal, sino desde el trabajo directo con ejidos, comunidades agrarias y pueblos indígenas que tienen el activo —la tierra, la biodiversidad, las prácticas regenerativas milenarias— pero no tienen el conocimiento técnico, las herramientas de verificación ni el acceso a los mercados para monetizarlo.
Por eso decimos con claridad lo que este editorial busca dejar escrito:
México necesita una plataforma nacional de MRV digital —pública, gratuita y accesible— que ponga la verificación de carbono al alcance de cualquier ejido o comunidad con un teléfono y conexión a internet.
No es una utopía. Es una decisión de política pública. La tecnología existe —CarbonFlow es prueba de ello. El mercado existe —la Regla de Materias Primas Regenerativas de Trump lo acaba de confirmar desde el lugar más inesperado. El potencial está en el campo mexicano —y sus raíces llevan siglos cultivándolo.
Convocamos al gobierno federal, a los gobiernos estatales y a los municipios con vocación rural a sumarse a esta gran cruzada que estamos construyendo desde el territorio. No para que la encabecen desde arriba —sino para que acompañen, con recursos y voluntad política, lo que las comunidades ya vienen haciendo desde abajo desde tiempos inmemoriales.
Porque el conocimiento —y sus herramientas— son un derecho, no un privilegio. |
— Gonzalo Villalobos López
Director y Editorialista · Raíces y Conexiones
Raíces y Conexiones: Plataforma nacional para democratizar el acceso al conocimiento técnico y profesional de ejidos, comunidades y pueblos indígenas de México: para caminar al lado del campo, y que nadie tenga que enfrentar solo la defensa de su tierra y la gestión de su desarrollo sostenible. raicesyconexiones.org · El conocimiento profesional es un derecho, no un privilegio. |
📎 Fuentes consultadas
USDA.gov — Regenerative Feedstock Rule (25 jun 2026) · HHS.gov — Executive Order Advancing Regenerative Agriculture and Strengthening American Farm Resilience · Gaitán Environmental Analytics — CarbonFlow MRV (2026) · 2° Foro Internacional Recarbonización de los Suelos Agrícolas, CIMMYT-Texcoco, oct. 2025 (síntesis editorial: Raíces y Conexiones) · La Nación Argentina, 30 jun 2026.




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