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¿Sabías que tu tierra trabaja de forma circular? Ahora en México eso puede convertirse en ingresos.

Actualizado: hace 3 horas


Foto de Raíces y Conexiones
Foto de Raíces y Conexiones

Piénsalo un momento: el rastrojo que dejas sobre el suelo, el estiércol que se vuelve abono, la composta que regresa a la milpa, el agua de lluvia que captas. En tu parcela nada se desperdicia, todo vuelve a la tierra. Así te enseñaron, así producían tus abuelos.


Eso tiene nombre: economía circular. Y en 2026, por primera vez en la historia de México, tiene ley y empieza a tener dinero.

Dos noticias que pasaron con seis meses de diferencia (y que casi nadie está leyendo juntas) abren una puerta que las comunidades rurales no deben dejar cerrar. Te las contamos de forma clara, completa y con los pies en el surco.


¿Qué pasó?


19 de enero de 2026: se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley General de Economía Circular (LGEC), el primer marco legal nacional que regula cómo producimos, no solo qué tiramos.

21 de julio de 2026: la Semarnat, la Secretaría de Hacienda y CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) presentaron el Fondo de Capital Ambiental para México, un mecanismo financiero para llevar recursos a proyectos de conservación, restauración y acción climática.


Por separado, son dos buenas noticias. Juntas, son el inicio de algo más grande: las reglas y el dinero empiezan a alinearse. Y tu tierra está justo en medio.


La ley: el campo mexicano ya la cumplía antes de que existiera


La economía que domina el mundo funciona en línea recta: extraer → producir → usar → tirar. La economía circular cierra el círculo: materiales, nutrientes, agua y energía se aprovechan una y otra vez.


¿Te suena? Claro que te suena. El campo mexicano practica economía circular desde hace generaciones, aunque nadie la llamara así. Lo nuevo es que ahora existe una ley general que le pone nombre, respaldo jurídico e instrumentos:

Crea el Sistema Nacional de Economía Circular, presidido por la Semarnat, para alinear políticas entre federación, estados y municipios.

Establece la Responsabilidad Extendida del Productor (REP): las empresas serán responsables de sus productos desde el diseño hasta el final de su vida útil.

Mandata instrumentos económicos (incluidos estímulos fiscales) para premiar a quien produce en círculo, artículo 26.


👉 ¿Quieres entender la economía circular en cinco minutos y con ejemplos de tu parcela? Descarga aquí nuestra Guía rápida: ¿Qué es la economía circular?


El dato extraordinario que casi nadie ha visto ⚡


Un dato extraordinario y novedoso en este mecanismo es que la ley reconoce, por primera vez en una ley general mexicana, a los créditos de carbono como medida válida de compensación ambiental.


Está escrito, con todas sus letras, en el artículo 41, fracción VI, que permite cumplir mediante la “adquisición o generación de instrumentos financieros certificados, como bonos verdes, créditos de carbono u otros mecanismos equivalentes”, siempre que estén regulados o validados por la autoridad competente.


Detente en una palabra: “generación”. La ley no solo contempla que las empresas compren créditos: contempla que alguien los genere. ¿Y quién puede generar créditos de carbono capturándolo en suelos, agostaderos y bosques? Exacto: ejidos, comunidades agrarias y pequeños productores.



El andamiaje legal se completa con:

Artículo 40, fracción II: la compensación ambiental es vía de cumplimiento indirecto de las obligaciones de circularidad.

Artículo 3, fracción XIX: define la compensación ambiental como Mecanismo Indirecto de Circularidad.

Artículo 3, fracción XII, inciso b): incluye la huella de carbono (emisiones y remociones) como indicador oficial de economía circular. Las remociones son, ni más ni menos, lo que hace un suelo que se recarboniza; puedes leer qué significa esto en nuestra síntesis editorial Recarbonización de los Suelos Agrícolas.


¿Por qué importa tanto? Porque cuando las empresas obligadas por la REP no puedan cumplir directamente, necesitarán compensar. Eso crea, por mandato de ley, demanda de créditos de carbono en México. Y del otro lado de esa demanda puede y debe estar el campo. La certidumbre regulatoria que durante años le faltó al mercado de carbono mexicano empieza apenas, pero empieza, a construirse.


El fondo: la primera bolsa de dinero de esta nueva etapa


El Fondo de Capital Ambiental para México es un mecanismo creado por la Semarnat, la Secretaría de Hacienda y CAF, que lo administrará con esquemas de gobernanza, monitoreo y trazabilidad.


Los datos clave:

Meta inicial: movilizar hasta 10 millones de dólares, ampliables con aportes de empresas, fundaciones, instituciones financieras y organismos internacionales.

¿A qué se destinará? A proyectos de restauración y conservación de ecosistemas, gestión sostenible del agua y de los suelos, economía circular y bioeconomía, calidad del aire y acción climática.

¿Cómo se decidirá? Con una estructura para evaluar y aprobar proyectos, y mecanismos de monitoreo técnico y financiero que garanticen transparencia y resultados medibles.


En la presentación, la secretaria de Semarnat, Alicia Bárcena, subrayó que el objetivo es acercar el financiamiento a la restauración de los ecosistemas y fortalecer a las comunidades que los protegen, en el marco de una transición ecológica justa.


Y esas comunidades tienen nombre y apellido: ejidos, comunidades agrarias y pueblos indígenas, que resguardan más de la mitad del territorio nacional.


Cómo se conectan la ley y el fondo



En resumen: la ley mandató crear instrumentos económicos, y seis meses después nació un fondo que financia exactamente las actividades que la ley promueve. No es coincidencia: es la misma arquitectura de política ambiental, alineada al Plan México, tomando forma pieza por pieza.


¿Y el dinero cómo se baja? Lo que se sabe y lo que puedes hacer desde hoy

Foto de Mehmet Turgut Kirkgoz
Foto de Mehmet Turgut Kirkgoz

Seamos honestos, como siempre: las reglas de operación del fondo aún no se publican, y el reglamento de la ley, que debía expedirse dentro de los 180 días posteriores a su entrada en vigor (es decir, por estas fechas), está por definir los detalles finos. Ahí se sabrá cómo se presentan proyectos, quién califica y con qué requisitos.


Pero que nadie se siente a esperar. Los recursos de este tipo no llegan a quien los espera: llegan a quien está listo. Y prepararse empieza hoy, en tu parcela:


Evalúa tus procesos productivos. Hazte las preguntas: ¿qué estoy haciendo ya que captura carbono o aprovecha residuos? ¿Labranza mínima, cobertura vegetal, composta, agroforestería, manejo de pastizales, biodigestor? Cada práctica cuenta y cuenta más si la puedes demostrar.

Documenta. Fotos con fecha, registros de siembra, superficies, años de práctica. Los proyectos de carbono y los fondos ambientales se construyen sobre evidencia. Tu memoria vale; tu registro vale doble.

Organízate. Diez millones de dólares no se entregan parcela por parcela. Llegarán a quienes logren agregarse: ejidos organizados, uniones, cooperativas y figuras asociativas que junten hectáreas, prácticas y datos. La asamblea de tu ejido es el primer lugar donde esta noticia debería leerse en voz alta.

Acércate a nosotros. En Raíces y Conexiones te acompañamos a identificar y construir proyectos viables susceptibles de financiamiento: desde reconocer el potencial de tus prácticas hasta perfilar un proyecto que pueda tocar la puerta del fondo o del mercado de carbono. Escríbenos a través de raicesyconexiones.org; ese es exactamente nuestro trabajo, porque el conocimiento es un derecho, no un privilegio.

Mantente atento. En cuanto se publiquen el reglamento de la ley y las reglas de operación del fondo, aquí los vamos a traducir a lenguaje de campo, punto por punto. Síguenos en nuestras redes y no te pierdas las actualizaciones de esta serie.


Lo que vamos a vigilar


Que los 10 millones crezcan. Es una semilla, no una cosecha: frente a las hectáreas degradadas del país, el fondo tendrá que multiplicarse. Lo importante será cómo y entre quiénes se reparte.

Que el reglamento no complique lo que la ley abrió. Los detalles definirán si estos instrumentos son accesibles para las comunidades o solo para quien puede pagar despachos de consultores.

Que las comunidades estén en el centro, no en la orilla. El fondo se presentó ante empresas, bancos y organismos internacionales. Falta que la siguiente foto se tome en un ejido o en una comunidad.


Perspectiva RyC 🌱


Durante años se dijo que al campo mexicano le faltaba todo para entrar al mercado de carbono: reglas, dinero, certidumbre. En seis meses, el país puso sobre la mesa una ley que reconoce los créditos de carbono y un fondo que financia suelos, agua y economía circular. Lo que nunca faltó fue lo más importante: la tierra, el conocimiento y las manos que la trabajan.


Falta el puente: información accesible, acompañamiento técnico y herramientas de verificación al alcance de cualquier ejido, como la plataforma nacional de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV digital), pública y gratuita, que hemos venido proponiendo. Ese puente lo vamos a seguir empujando desde aquí; puedes consultar más al respecto en nuestra editorial del mes de julio: Mientras Trump premia la tierra que respira, México guarda silencio.


Tu tierra ya trabaja en círculos. Que ahora el reconocimiento y el ingreso también regresen a ella.


Fuentes

•Cámara de Diputados, Ley General de Economía Circular, texto vigente, DOF 19 de enero de 2026 (artículos 3, 26, 40 y 41).

•Semarnat / SHCP / CAF, comunicado conjunto “México presenta el Fondo de Capital Ambiental”, 21 de julio de 2026.

•Expansión ESG, “México lanza el Fondo de Capital Ambiental para financiar proyectos de conservación y acción climática”, 21 de julio de 2026.

•Expansión ESG, “Ley de Economía Circular busca gestionar el ciclo de vida de productos en México”, 27 de enero de 2026.

•CAF, “México lanza Fondo de Capital Ambiental para cuidar su capital natural”, julio de 2026.


Gonzalo Villalobos López · Director de Raíces y Conexiones

Nota informativa elaborada en Raíces y Conexiones · Se permite compartir citando la fuente.

 
 
 
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