Un nuevo timón en la SADER: ¿Qué significa para las comunidades rurales e indígenas de México?
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- 5 may
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Área temática: Desarrollo Rural / Política Agroalimentaria Mayo 2026

El 1 de mayo de 2026, el gobierno federal anunció uno de los cambios más significativos en la conducción de la política agrícola nacional de los últimos años: la salida de Julio Berdegué Sacristán como titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y la llegada de la ingeniera Columba Jazmín López Gutiérrez, quien se convierte en la primera mujer en la historia de México en encabezar esta dependencia.
El movimiento no es menor. Habla de prioridades, de presiones y, sobre todo, de la dirección que tomará la política agrícola nacional en los próximos años. Para las comunidades rurales, ejidos y pueblos indígenas —los mismos a quienes Raíces y Conexiones dedica su trabajo— este cambio merece una lectura detenida.
¿Por qué salió Berdegué?
Julio Berdegué no abandona el gobierno. La presidenta Claudia Sheinbaum lo reubica como asesor y coordinador de asuntos agroalimentarios internacionales, con énfasis en la defensa de los intereses del campo mexicano en el marco de la revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). Su perfil académico e internacional —doctorado por la Universidad de Wageningen, ex representante de la FAO para América Latina y el Caribe— lo hacía más útil en esa trinchera.
Sin embargo, su salida de la titularidad ocurre en un contexto de presión interna considerable: productores de maíz y frijol habían llegado a rechazar el diálogo con él por incumplimiento de acuerdos previos, el cierre de la frontera norte al ganado mexicano por el gusano barrenador se prolongó más de lo tolerable, y las importaciones de granos y oleaginosas superaron 40 millones de toneladas en 2025. Tras año y medio al frente de la SADER, el balance dejaba pendientes concretos con el campo más vulnerable.
¿Quién es Columba López Gutiérrez?

La nueva titular es ingeniera agrónoma por la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, agroecóloga con más de tres décadas de trayectoria, y maestra en administración pública por el INAP. No es un perfil ajeno al sector: conoce el territorio desde adentro.
Su paso más reciente fue como subsecretaria de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural de la Secretaría de Bienestar, donde coordinó el programa Sembrando Vida en 24 estados de la república, con más de 432,000 beneficiarios. Antes de eso, entre 2018 y 2024, encabezó la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural de la Ciudad de México (CORENADR) durante las gestiones de Claudia Sheinbaum como delegada y jefa de gobierno.
Fue también bajo su conducción en Bienestar que se firmó un convenio de colaboración con la CONANP para que el programa Sembrando Vida interviniera en 32 áreas naturales protegidas, impulsando la restauración ambiental, la producción agroecológica y la conservación de paisajes bioculturales en comunidades rurales de todo el país.
"México no es una sola voz, es una nación viva y diversa que se construye desde sus raíces."
Lo que este cambio anuncia para el campo comunitario
1. La agroecología sube de rango
Con Berdegué, la SADER mantuvo un enfoque técnico-productivo con tono académico. Con Columba López, la agroecología pasa de ser una política periférica —concentrada en programas sociales— a convertirse en el eje rector de la secretaría que conduce toda la política agrícola nacional.
Esto tiene implicaciones directas para comunidades que practican agricultura tradicional, sistemas milpa, manejo de semillas nativas o agroforestería. Durante años, estos conocimientos han sido ignorados o subestimados por las instituciones. El cambio de perfil en la titularidad sugiere una apertura a reconocerlos como lo que son: patrimonio biocultural y base de la soberanía alimentaria.
2. Las comunidades agrarias y los ejidos, de nuevo en el centro
El programa Sembrando Vida —que López coordinó en su etapa anterior— opera a través de núcleos agrarios: ejidos y comunidades. No trabaja con productores individuales, sino con formas de organización colectiva. Llevar esa lógica a la cabeza de la SADER representa un giro importante respecto a visiones más orientadas al productor empresarial o al comercio exterior.
Para los ejidos y comunidades agrarias del sur del país, particularmente en Oaxaca, esto puede traducirse en mayor disposición institucional para proyectos que articulen producción, conservación y bienestar social desde la base comunitaria.
3. Conservación y producción, no como opuestos
Uno de los aportes más relevantes del perfil de Columba López es precisamente el convenio SADER-CONANP que ella misma impulsó: la idea de que las comunidades campesinas no son un obstáculo para la conservación, sino sus actores centrales. Sembrando Vida y Áreas Naturales Protegidas en el mismo instrumento de política pública es un precedente que puede fortalecerse desde la SADER con mayor alcance institucional.
Para comunidades costeras y forestales con territorios colindantes a ANP —como ocurre en buena parte de Oaxaca— esto podría abrir canales de gestión que antes estaban fragmentados entre dependencias.
4. El frente internacional sigue abierto
Que Berdegué se quede en el gobierno con un rol internacional no es un detalle menor. La revisión del T-MEC toca directamente temas sensibles para el campo mexicano: maíz transgénico, acceso de productos agropecuarios estadounidenses, propiedad intelectual sobre semillas. Para las comunidades rurales e indígenas, el resultado de esas negociaciones —especialmente en lo relativo al maíz nativo y los agroquímicos— puede tener consecuencias más profundas y duraderas que cualquier programa federal.
¿Qué debemos observar en los próximos meses?
Este cambio aún es muy reciente. La gestión de Columba López arranca en un contexto complejo, con presupuesto acotado, pendientes acumulados y una agenda internacional que exige resultados rápidos. Algunos indicadores que vale la pena monitorear:
• Continuidad o expansión de Sembrando Vida como programa ancla para ejidos y comunidades.
• Convocatorias de Producción para el Bienestar y sus nuevas reglas de operación para 2026.
• El Programa Especial Concurrente para el Desarrollo Rural Sustentable 2026-2030, publicado el 13 de abril, bajo coordinación de la SADER.
• La articulación SADER-CONANP-Bienestar para proyectos en áreas naturales protegidas.
• Los avances en la revisión del T-MEC y su impacto en el maíz, frijol y otros cultivos básicos.
Reflexión final
El cambio en la SADER no es un simple relevo burocrático. Es la expresión de una tensión que lleva años presente en la política agraria mexicana: la tensión entre una visión productivista orientada al comercio exterior y una visión territorial que pone a las comunidades campesinas e indígenas como sujetos activos del desarrollo rural.
La llegada de Columba López inclina la balanza hacia la segunda. No significa que los problemas estructurales del campo se resuelvan por decreto, ni que los recursos sean suficientes. Pero sí que el lenguaje institucional cambia, y en política pública, el lenguaje importa: define qué se prioriza, qué se financia y a quién se escucha.

Para las comunidades con las que Raíces y Conexiones trabaja, esta es una ventana. Usarla bien requiere estar informados, organizados y con proyectos sólidos sobre la mesa.
Raíces y Conexiones es una plataforma dedicada a democratizar el acceso a asesoría profesional para comunidades rurales, ejidos y pueblos indígenas de México. Más información en www.raicesyconexiones.org




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